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3. El "rostro" en Spielberg
Pero ¿qué es?... Un truco tan característico y presente en Steven Spielberg que incluso adquirió este apodo propio. En lugar de mostrar primero algún descubrimiento espectacular (el ataque de tiburón, la presencia de un extraño extraterrestre en el fondo del jardín, una manada de brontosaurios, etc.), el cineasta se centra, en un primer momento y en primer plano, en los efectos que produce en el rostro del héroe. Para él, ésta es la clave del suspense, pero también una manera casi fusional de hacernos compartir emociones (asombro, terror) antes incluso de revelar qué las despierta. Este "punto de vista del personaje" se encuentra también en el uso frecuente de reflejos, en el cristal de un marco de fotos (A. I. inteligencia artificial) o en el espejo retrovisor de un coche (El diablo sobre ruedas, Jurassic Park), que multiplica el encuadre para mostrar a la vez el plano y el contraplano, como para reforzar el impacto de la acción en los protagonistas... y en los espectadores.
4. Inmersión
Famoso por sus trávelin, Spielberg utiliza la cámara como una herramienta narrativa por derecho propio, ya sea guiándonos a través de la escena del salón de baile giratorio en su propia West Side Story (2021) o la tensión de una operación especial del Mossad en Múnich (Munich, 2008). Sobre todo, el director sabe como ningún otro utilizar todas las técnicas a su disposición para sumergirnos en la inmensidad de sus mundos, efectos especiales, decorados, colores (¿quién ha olvidado el vestido rojo de la niña en La lista de Schindler en blanco y negro?), y sus luces (todavía estamos deslumbrados por las de Encuentros en la tercera fase). Esto crea la escala vertiginosa y el misterio necesarios para el espectáculo. Desde lo más grande... hasta lo más pequeño, el suspense juega con el contraste entre los impresionantes planos generales y los detalles sugerentes: vasos de agua que vibran cuando el T. rex se acerca en Jurassic Park, cenizas en el cabello del héroe de La guerra de los mundos...
5. John Williams
Cuando dices Steven Spielberg, dices John Williams. Desde 1974 y su primera colaboración para Loca evasión (The Sugarland Express, 1974) han sido inseparables. ¿Qué serían las películas de Spielberg sin las bandas sonoras del famoso compositor neoyorquino? No podemos imaginarnos a ET y sus jóvenes amigos volando en sus bicicletas sin la más mágica de las melodías, ni al tiburón de Tiburón sin su siniestra canción de dos notas que pasaría a la historia del cine. ¿Y qué decir de ese acto de valentía, la Raiders March, asociada para siempre con la bravuconería de Indiana Jones? Después de más de cincuenta años de colaboración, las películas de Spielberg también son reconocibles por el oído.
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John Williams(izquierda) y Steven Spielberg |
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