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6. La ola (Die Welle, 2008), de Dennis Gansel
En Alemania, durante la semana de proyectos, al profesor de instituto Rainer Wenger (Jürgen Vogel) se le ocurre hacer un experimento para explicar a sus alumnos el funcionamiento de un régimen totalitario. En apenas unos días, lo que parecía una prueba inocua basada en la disciplina y el sentimiento de comunidad va derivando hacia una situación sobre la que el profesor pierde todo control.
Dennis Gansel ya demostró en Napola que le interesan los jóvenes y la atracción que pueden ejercer en ellos las ideologías totalitarias. Éste es justamente el tema de La ola, aunque situado en un contexto contemporáneo en vez de nazi.
7. Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, 2011), de Philippe Falardeau
Bachir Lazhar, un humilde maestro de primaria de origen argelino, es contratado en un colegio de Montreal para sustituir a una profesora que se ha suicidado ahorcándose dentro del aula. En la escuela, Lazhar entra en contacto con un grupo de niños que están muy afectados por el trágico suceso. Pero Lazhar entiende bien el duelo de los pequeños porque él también ha sufrido una gran pérdida.
Magnífica película escrita y dirigida por el canadiense Philippe Falardeau, que adapta una obra de teatro de Evelyne de la Chenelière. Profesor Lazhar ha sido nominada al Oscar a la mejor película extranjera, y tiene la mayoría de las cualidades exigibles a una gran película: una historia interesante, conflictos, apasionantes temas de fondo, y personajes bien definidos. Todo presentado con un tono sobrio, una paleta de colores apagados –gran parte de la narración transcurre en invierno–, y una partitura musical perfecta para acentuar el “mood” entre triste y esperanzado que preside la película.
8. El profesor (Detachment, 2011), de Tony Kaye
A un instituto lleno de alumnos problemáticos y con unos resultados académicos muy bajos, llega Henry Bathes, un profesor sustituto que posee un auténtico don para conectar con los alumnos. Pero Henry prefiere ignorar su talento. Al trabajar sólo sustituciones, nunca permanece bastante tiempo en un instituto como para mantener una relación afectiva con sus alumnos o sus compañeros. Cuando llega a este instituto donde una frustrada administración ha conseguido volver totalmente apáticos a los alumnos, Henry no tarda en convertirse en un ejemplo a seguir para los adolescentes. Logra una conexión emocional con los alumnos, con los otros profesores y con una adolescente prostituta a la que recoge en la calle. Puede que gracias a ellos se dé cuenta de que no está solo en su desesperada búsqueda de la belleza en un mundo aparentemente falto de amor y lleno de maldad.

De la película se puede decir que es de todo menos convencional. Tiene un magnífico protagonista, que permite a Adrien Brody hacer su mejor interpretación desde que ganara el Oscar con El pianista; y la selección de secundarios, algunos muy conocidos sobre todo en televisión, es perfecta. Su estructura narrativa es original, con la voz en off justa de Henry de lo que se dirían declaraciones para un documental, ciertas animaciones sobre una pizarra, planos brevísimos de la infancia del profesor que desvelan poco a poco su historia, y escenas sobre los otros profesores –la directora del colegio, la psicóloga, etc.–, lo que junto a las escenas en clase, con el abuelo y con Erica, propician un rico mosaico que es paradójicamente realista, casi documental, pero también onírico y estilizado, artístico.
9. Los que se quedan (The Holdovers, 2023), de Alexander Payne
Paul Hunham, un profesor cascarrabias de un prestigioso colegio de Nueva Inglaterra, se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones de Navidad de 1970 para velar por un puñado de estudiantes que no tienen a dónde ir. Contra todo pronóstico, la convivencia le llevará a forjar un insólito vínculo con uno de ellos, Angus, un inteligente y problemático muchacho con sus propios traumas, y con Mary, la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder a un hijo en Vietnam.
En apariencia, la trama es bastante simple, y a priori no deja demasiado espacio para sorprender, una vez planteada la premisa inicial. la película ofrece muchos requiebros en el camino, lecciones de vida acompañadas de emociones genuinas, que hacen avanzar la historia, a veces provocando la sonrisa, y otras conmoviendo pura y llanamente, y que culminan en la excursión a Boston. Tiene mérito saber incluir en el caso de profesor y alumno sendas atracciones amorosas, por una administrativa del colegio, y por la sobrina de ésta, respectivamente, y concederles la encantadora presencia justa, porque no es aquí donde se desea poner el foco argumental.
10. El maestro que prometió el mar (El mestre que va prometre el mar, 2023), de Patricia Font
Ariadna (Laia Costa) descubre que su abuelo busca desde hace tiempo los restos de su padre, desaparecido en la Guerra Civil. Decidida a ayudarlo, viaja a Burgos, donde están exhumando una fosa común en la que podría estar enterrado. Durante su estancia allí, conocerá la historia de Antoni Benaiges (Enric Auquer), un joven maestro de Tarragona que antes de la guerra fue profesor de su abuelo. Mediante un innovador método pedagógico Antoni inspiró a sus alumnos y les hizo una promesa: llevarlos a ver el mar.
Una novela de Francesc Escribano sirve a la catalana Patricia Font para contar otra historia más que hurga en las heridas de la Guerra Civil. Inspirada en la triste biografía del maestro Antonio Benaiges, cuya tumba sigue hoy en día desaparecida, la directora saca a la luz uno de esos sucesos terribles provocados por el odio fratricida y para ello propone un ejercicio de memoria que es también un sentido homenaje al protagonista.